lunes, 30 de enero de 2012

...alzar el vuelo


A veces, la vida te absorbe
en un inmenso remolino, en el que,
cansado de nadar a contracorriente,
te dejas arrastrar,
cerrando los sentidos,
sin importar a donde te lleve,
ni hasta cuando...
y, a veces, si tienes suerte,
oyes un sonido,
divisas un color
que te hace querer volver a aferrarte a algo,
y entonces, tocas fondo
y con un impulso
vuelves a la superficie...coges aire,
y comienzas a nadar de nuevo.


A veces, la mariposa necesita
quedar atrapada en la tela de araña,
para descubrir, cuan bello es el
simple echo de poder alzar el vuelo.

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